Cómo buscar traductores autorizados…

… y acertar en el intento.

Anuncios

Mientras estabamos dentro de nuestro patio y nadie entraba para visitarnos, los traductores eran escasos, unas aves extrañas que hablaban otros idiomas, lograban comunicarse con los turistas que nosotros no entendíamos y, algunos, traducían libros. Pero hoy en día, ya nadie se acuerda cómo eran aquellos tiempos. Hoy en día, el inglés es un requisito casi imprescidible para encontrar trabajo y a la hora de salir de vacaciones hacia otros horizontes, los vecinos son inmigrantes, tenemos compañeros extranjeros y amigos de otros países.  Me gusta este ambiente de apertura y amistades sin frontera.

El caso es que solo cuando las cosas se ponen serias nos percatamos que hay un oficio que es la traducción y más aún cuando necesitamos presentar documentos para algún trámite oficial. Es entonces cuando empezamos a buscar un traductor oficial.

Llamaríamos „traductores autorizados” a los que son oficialmente nombrados por la autoridad competente de un país para firmar traducciones oficiales. En España son los „traductores jurados”, en Rumania „traductores autorizados”, en otros países „traductores oficiales” o „traductores públicos”.

Buscamos en google las palabras mágicas y encontramos más de quinientos mil entradas solo para „traductores autorizados”. ¿Cómo saber elegir? ¿Cómo acertar en este intento de dar con un traductor profesional, que nos de un precio justo para un trabajo de calidad?

Basicamente, vamos a encontrar dos vías para obtener una traducción oficial.

Por un lado son las agencias de traducción, que tienen su trozo de mercado, por las características intrínsecas de su servicio: cuentan con un equipo de traductores para distintos idiomas y diferentes tipos de lenguaje especializado, pueden ofrecer rapidez para grandes volumenes de trabajo, suelen ofrecer una buena revisión de las traducciones, suelen colaborar con traductores cuyo trabajo ya ha sido comprobado. De todo esto resulta que podríamos contar con una traducción de calidad.

Pero, por las mismas razones, también vamos a contar con un precio elevado. Generalmente, la parte que corresponde al traductor significa solo 40 – 50% del presupuesto para un encargo de traducción, jurada o simple. Lo que sobra es la parte de la agencia, para sus gastos administrativos y sus beneficios.

Asimismo, hay que contar con un plazo mayor de entrega ya que la agencia es un intermediario y la traducción, un documento firmado que debe hacer un recorrido más largo para llegar en tus manos. Entre hacer el encargo, pagar, pasar el original al traductor y la traducción de vuelta al cliente, hay un tiempo que muchas veces no podemos ignorar, sobretodo cuando es preciso cumplir plazos administrativos.

De hecho, para hacer una traducción jurada, la agencia buscará un traductor jurado, de los oficialmente autorizados para un cierto idioma.

Así llegamos a la Lista oficial de traductores e intérpretes jurados nombrados por MAEC, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España. La Lista tiene más de 1500 páginas y está organizada por idiomas y provincias. Contiene todos los traductores jurados nombrados, en activo o no, de modo que, si tendríamos una traducción de hace treinta años, podríamos tener más datos sobre el traductor que la había firmado o por lo menos saber que estamos ante un documento auténtico.

Algunos traductores prefieren no dar sus datos de contacto así que vamos a elegir entre los demás. Podemos llamar o contactar por correo electrónico. Algunos nos contestarán en seguida, otros nos ignorarán. Es cuando empiezan a contar otros criterios, más personales quizás, para elegir el traductor.

Personalmente, me fijo en detalles que a lo mejor para otros no cuentan, como por ejemplo la forma de contestar a mi correo: si está correctamente escrito, si tiene faltas de gramática de aquellas imperdonables, si me da la información que solicito, si me habla como si fuese amigo suyo de toda la vida o guarda la cortesía debida a una persona que desconoce, si firma el mensaje o piensa que el e-mail es suficiente para saber quién es.

En el fondo, la experiencia profesional y la confianza en nuestro trabajo impriman su huella hasta en la nuestra manera de contestar a un correo o al teléfono. Luego, detrás de todas las impresiones, está la intuición que funciona así: si hay duda, no hay ninguna duda.

Suelo echar una mirada a las páginas de internet personales de los traductores e intérpretes. Algunos escriben su propio blog. Es otra manera de presentarse, de mostrar su cara pública, su manera de hacer las cosas incluso desde el punto de vista estético. Y he encontrado blogs cautivadores…

También podemos buscar un traductor profesional a través de las asociaciones de traductores e intérpretes como ASETRAD o APTIJ, está última especialmente si buscamos traductores e intérpretes judiciales.

Cuando hay que presentar traducciones en Rumania, es importante saber dónde encontrar los traductores e intérpretes jurados y judiciales. La autoridad responsable, que nombra a estos traductores e intérpretes autorizados, es el Ministerio de Justicia de Rumania que expide la Autorización correspondiente. Sería el equivalente al nombramiento de MAEC en España.

En la web del Ministerio de Justicia podemos comprobar si un traductor tiene la respectiva licencia. Hay que tener cuidado con las letras especiales del rumano (diacríticas), ya que los nombres pueden estar escritos de distintas formas. Yo suelo comprobar por el número de la Autorización.

Si estamos en España y tenemos que presentar traducciones autorizadas sea en Rumania sea en los Consulados de Rumania, para encontrar un traductor podemos solicitar al Consulado más cercano su propia lista de traductores autorizados. Tal como explicaba en un post anterior, los Consulados de Rumania aceptan solo las traducciones firmadas por traductores autorizados cuyas firmas están registradas en el propio Consulado. Suelen poner a disposición de los interesados dicha lista, a tenor de una solicitud al respecto.

Como criterio general, si soy empresa y necesito traducir un volumen importante de escritos, lo mejor sería contactar con una agencia que podrá cumplir las condiciones del encargo. Me refiero en particular al tiempo y la calidad de las traducciones especializadas. Si soy un ciudadano que necesita la traducción jurada de un documento, voy a buscar un traductor de las listas oficiales: casi seguro obtendré un mejor precio y un plazo más ajustado, a la vez que una atención personalizada y algún que otro consejo a tener en cuenta relacionado con el trámite que me interesa.

Sé que, al fin y al cabo, cada uno tiene sus propios gustos y criterios. A veces no tenemos elección, dado que hay un solo traductor disponible para una cierta combinación de idiomas. Pero, generalmente, tenemos de dónde elegir.

Homologación de estudios en España

Detalles sobre cómo hacer el expediente

El Ministerio de Educación de España ofrece todas las informaciones detalladamente en su propia página web, de forma muy organizada. El enlace es éste:

http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/catalogo/educacion/gestion-titulos

Básicamente, si el link se cambia (cosa ques es posible ya que el ministerio actualiza sus páginas y el enlace puede cambiar), tenemos que buscar  por la siguiente vía: Servicios al ciudadano / Educación / Gestión de títulos: expedición, acreditación, homologación, equivalencia, reconocimiento y convalidación.

Según el caso de cada uno, de aquí se descargan los modelos a completar: el modelo de solicitud, el volante de inscripción provisional, el modelo de tasa. Todos los formularios se pueden completar online y luego se imprimen, o bien se imprimen “en blanco” y se rellenan a mano. Ambas variantes están aceptadas.

Siempre, en cualquier oficina de registro, tenemos que  presentar dos ejemplares de solicitud: uno se queda unido al expediente, y el otro recibe el número de registro y lo guardamos para constancia. Podemos rellenar el modelo de solicitud, firmarlo y después hacer una fotocopia. Guardaremos la fotocopia con el sello y número del registro.

El impreso para la tasa se imprime desde el principio en tres ejemplares: uno para el solicitante, otro para la administración y el tercero para el banco donde se realiza el pago de la cantidad correspondiente. El impreso de tasa se genera automáticamente con un código único de barras y por eso no se puede copiar: si necesitamos otro impreso, hay que descargar un nuevo impreso.

Es muy importante precisar bien QUÉ SOLICITAMOS.

Es muy importante precisar bien QUÉ SOLICITAMOS. “Bien” quiere decir lo más adecuado: qué nivel corresponde en España con nuestros estudios que realizamos en otro país. Si no lo tenemos claro, lo mejor es preguntar directamente al servicio de atención al ciudadano del propio Ministerio. En Madrid, para los estudios universitarios, vamos a la sede del Ministerio de Educación de la calle de Los Madrazo  nº 15, y para bachillerato y otros estudios de nivel inferior, vamos a la calle de García de Paredes nº 65. La idea es buscar la Consejería de Educación de la comunidad autónoma donde vivimos.

Cada expediente está analizado de forma individual e independientemente de otras solicitudes. En el fondo, la homologación o convalidación de estudios supone la comparación entre los planes académicos que hemos seguido para obtener el título con los planes académicos de España para el mismo título (el que solicitamos). Cuando los dos planes académicos de estudios no coinciden en todo, el Ministerio puede imponer cursos y examenes de diferencia. La carta que recibimos en este caso es muy detallada y el plazo para cumplir es de hasta 4 años. La finalidad es obtener la homologación con todos los derechos profesionales.

Existe también la posibilidad de solicitar solamente la homologación académica de los estudios de licenciatura. Este tipo de homologación no confiere derechos profesionales junto con el título, pero nos permite acceder a puestos de trabajo o inscribirnos a examenes que requieren este nivel de estudios. Esto pasa cuando no podemos o no nos interesa trabajar en aquella profesión.

Los documentos que acompañan la solicitud tienen que respetar los requisitos generales en lo que se refiere a la legalización y la traducción.

Los documentos imprescindibles son el título cuya homologación se solicita y la certificación académica de los estudios realizados por el solicitante para la obtención del título cuya homologación se solicita. La presentación del plan de estudios detallado (con detalles sobre el contenido de las asignaturas) es opcional, pero recomendada en el caso de ciertas profesiones (por ejemplo medicina o derecho) y cuando el título se obtuvo muchos años atrás. El Ministerio puede solicitar incluso la acreditación de experiencia profesional. Este plan de studios detallado se presenta junto a la traducción simple al español.

No se exige ningún tipo de legalización para los documentos expedidos en Estados miembros de la Unión Europea o signatarios del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo. Igualmente, se eximen de legalización los documentos expedidos por Suiza, por acuerdo bilateral con la Unión Europea.

Los documentos que provienen de otros países deberán ser legalizados según indica el mismo Ministerio:

http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/catalogo/general/educacion/051270/ficha/051270/convalidacion-no-univ/requisitos-generales.html

Los documentos de estudios que se presentan para la homologación siempre estarán acompañados de su traducción oficial al español. Lo recomendable es presentar la traducción jurada, realizada por un traductor jurado de España.

En la oficina del Registro, vamos a presentar los originales (títulos, expediente académico, traducciones, documentos de identidad) junto con las fotocopias de cada uno. Las fotocopias se compulsarán en el mismo Registro, que nos devuelve los originales. Cada traducción jurada incluye la copia del documento traducido, visada por el traductor: la copia de la traducción, la que luego se compulsará, incluirá esta copia que es parte integrante de la traducción.

En el caso de los estudios de nivel inferior, bachillerato, formación profesional o estudios no finalizados, podemos convalidarlos y luego podemos optar por continuarlos. Los que han abandonado la escuela prematuramente pueden solicitar la equivalencia de los cursos y luego completarlos. Para todo esto, hay que solicitar información en la Consejería de Educación de la comunidad autónoma donde residimos. Para la Comunidad de Madrid, hay que dirigirse a las oficinas de Gran Vía 20 o bien en la página web www.madrid.org. En dichas Consejerías encontramos información sobre los centros de estudios para finalizar los cursos hasta obtener el bachillerato o continuar con formación profesional en distintas especialidades, cada uno según su interés y posibilidades.

Legalización de las traducciones…

…y otras legalizaciones de uso internacional

La primera vez que empezamos a preguntarnos qué es una legalización es cuando necesitamos que un documento expedido en un país tenga efecto en otro país.

Hemos dicho anteriormente  que la Apostilla de la Haya es una legalización internacional que funciona entre  los países que son parte de Convenio de la Haya. Y este es el caso de Rumania y España. En todos los demás casos, la legalización se hace por vía diplomática. Esto implica la obtención de una serie de visados intermedios en el siguiente orden: visado del organismo superior a la administración que expide el documento, visado en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España (MAEC), visado en la representación diplomática o consular en España o las embajadas y consulados en España del país en el cual vaya a surtir efecto el documento.

Todo esto está detallado en la página de MAEC, sección Legalizaciones. El Ministerio trata de contestar a las preguntas más habituales y es un buen sitio para consultar.  Para los trámites de legalización, hay que solicitar cita previa.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumania también en su página ofrece informaciones sobre las legalizaciones que se hacen en su Departamento Consular, y menciona para cada tipo de documento qué visados intermedios se precisan.

El caso es que las traducciones juradas del español a otro idioma, cuando se tienen que presentar en otro país, tienen que estar debidamente legalizadas y esta legalización se hace en el mismo Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España (MAEC). Lo mismo pasa con las traducciones juradas del rumano al español para países cuyo idioma oficial es el español.

Cuando se trata de traducciones del español al rumano que hay que presentar en Rumania, tenemos unas variantes más. Una sería la traducción realizada por un traductor jurado por el Ministerio de Justicia de Rumania (autorizado) con legalización en el Consulado de Rumania, donde ese traductor tiene que estar acreditado. Otra variante sería una traducción realizada por un traductor jurado por el Ministerio de Justicia de Rumania (autorizado) cuya firma se legaliza ante un notario español, posteriormente apostillada en el Colegio Notarial. O una traducción hecha directamente en Rumania, por un traductor autorizado local con legalización ante un notario rumano. Todo esto depende del tiempo que tenemos y la disponibilidad de viajar (al Consulado, por ejemplo).

Cuando hay que presentar en España una traducción del rumano al español, lo mejor es apelar a un traductor jurado, por las razones que hemos mencionado aquí. Las traducciones de idiomas extranjeros al español, realizadas por traductores-intérpretes jurados que van a ser presentadas a autoridades o funcionarios españoles están exentas de legalización.

info MAEC leg trad_0001
Las traducciones juradas están exentas de legalización.

Cuando la traducción está hecha en Rumania por un traductor autorizado, es imprescindible que tenga legalización notarial, posteriormente apostillada por el Colegio Notarial correspondiente (Camera Notarilor).

No hay que confundir una traducción legalizada ante el notario y posteriormente apostillada con el documento original apostillado. Son dos cosas muy diferentes. Para la traducción, la apostilla certifica la firma del notario que, a su vez, certifica la firma del traductor. Para el documento original, la apostilla certifica la firma del funcionario que expide o certifica el documento.

Asimismo, cuando se presentan en territorio español, no hay que confundir la traducción jurada (hecha en España por un traductor jurado, y que no necesita otro tipo de legalización) con el documento original apostillado. Habitualmente, la traducción incluye la traducción de la apostilla del documento original, aunque sea una legalización internacional.

Dicho esto, es obvio que uno tiene que solicitar primero toda la información sobre los trámites, requerimientos, documentos y traducciones que necesita para ahorrarse disgustos y obtener lo que le interesa. Y también necesita mucha paciencia: los funcionarios nunca tienen prisa.

Traductor jurado versus traductor “autorizado”

Sobre las diferencias entre los dos

La traducción al español de “traducator autorizat” sería traductor jurado, aunque hay diferencias entre el estatuto de estos traductores en España y Rumania. Por eso no deben confundirse. En ambos países hay una autoridad competente que otorga esta calidad en ciertas condiciones legales, pero hay ciertas diferencias que se tiene que tomar en cuenta cuando uno decide solicitar una traducción.

¿QUÉ ES UN TRADUCTOR “AUTORIZADO”?

Es el traductor jurado acreditado por el Ministerio de Justicia de Rumania. Está habilitado para realizar servicios de traducción e interpretación para el Consejo Superior de la Magistratura, Ministerio de Justicia, Tribunal de Instrucción del Tribunal Supremo de Casación y Justicia, Dirección Nacional de Anticorrupción, juzgados de instrucción, audiencias y juzgados, notarías, despachos de abogados y ejecutores de sentencias. Conforme con lo que está escrito en dicha autorización o licencia.

¿QUÉ ES UNA TRADUCCION “AUTORIZADA”?

En pocas palabras, es una traducción realizada, firmada y sellada por un traductor “autorizado”. Cuando se trata de documentos oficiales (como títulos, documentos de estudios, documentos civiles, escrituras notariales etc.) para que la traducción tenga calidad de oficial es necesaria la legalización de la traducción. En la práctica, esto significa la legalización de la firma del traductor por un notario (rumano o español) o por el Consulado de Rumania en España.

La legalización de la firma del traductor certifica su sello y rubrica, pero no implica la certificación del contenido de la traducción ni la comprobación de la corrección, que son responsabilidad del traductor.

¿QUÉ ES UN TRADUCTOR JURADO?

Un traductor jurado es un traductor acreditado por la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España.

¿QUÉ ES UNA TRADUCCION JURADA?

Una traducción jurada es una traducción realizada, sellada y firmada por un traductor jurado. Cuando se trata de documentos oficiales, para que la traducción tenga calidad de documento oficial no es necesario otro tipo legalización. La firma y rubrica del traductor jurado confieren validez legal a la traducción.

Cuando la traducción tiene que tener efectos fuera de España, la firma y rubrica del traductor jurado se legalizará por este mismo ministerio, en el departamento Legalizaciones.

¿ES UNA TRADUCCIÓN AUTORIZADA EQUIVALENTE CON UNA TRADUCCION JURADA?

Sí y no.

Sí, porque la traducción la realiza un traductor acreditado por la autoridad competente en cada país: Ministerio de Justicia de Rumania y, respectivamente, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España.

No, porque un traductor “autorizado” no tiene los mismos derechos de firma que un traductor jurado. La firma de un traductor “autorizado” tiene que legalizarse por un notario mientras que la firma de un traductor jurado no precisa otra legalización.

En ambos casos, la traducción está acompañada por una copia del documento original que se ha traducido, visado por el mismo traductor (con fecha, sello y firma).

Habitualmente, lo que está pasando es que en Rumania se suelen aceptar solamente traducciones firmadas por traductores “autorizados” con su debida legalización notarial o consular.

Como es natural, en España es aconsejable tener traducciones juradas realizadas directamente por un traductor jurado nombrado por las autoridades españolas. Esto es válido también por razones de costes: una traducción hecha en Rumania con su legalización notarial más apostilla implicará a lo mejor los mismos costes en dinero, pero muchos más caminos de por medio.

Apostilla de la Haya

¿Qué es y para qué sirve?

La Apostilla de la Haya es una legalización internacional que se reconoce mutuamente por los países que han firmado el Convenio de La Haya.

En efecto, la apostilla es la legalización de la firma del funcionario que ha firmado el respectivo documento y no certifica el contenido del documento en cuestión. De hecho, la letra pequeña de las Apostillas suele mencionarlo claramente: “Esta Apostilla certifica únicamente la autenticidad de la firma, la calidad en que el signatario del documento haya actuado y, en su caso, la identidad del sello o timbre del que el documento público esté revestido. Esta Apostilla no certifica el contenido del documento para el cual se expidió.”

La legalización con la Apostilla de La Haya se hace siempre en el país que haya expedido el documento. Por lo tanto, los documentos expedidos en Rumania se apostillan en Rumania y los documentos expedidos en España se apostillan en España, siempre por las administraciones competentes en cada caso. Para ciertos documentos, se precisan visados intermedios previos a la apostilla.

Para ciertos documentos, se precisan visados intermedios previos a la apostilla. El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España detalla en su página dónde se obtiene cada visado, según el documento que nos interesa.

Sin embargo, hay documentos que no precisan este tipo de legalización. Es el caso de los documentos administrativos relacionados con operaciones mercantiles o aduaneras y los documentos expedidos por agentes diplomáticos o consulares. Lo dice el artículo 1 del mismo Convenio:

Artículo: El presente Convenio se aplicará a los documentos públicos que hayan sido autorizados en el territorio de un Estado contratante y que deban ser presentados en el territorio de otro Estado contratante.

Se considerarán como documentos públicos en el sentido del presente Convenio:

a) los documentos dimanantes de una autoridad o funcionario vinculado a una jurisdicción del Estado, incluyendo los provenientes del ministerio público, o de un secretario, oficial o agente judicial;

b) los documentos administrativos;

c) los documentos notariales;

d) las certificaciones oficiales que hayan sido puestas sobre documentos privados, tales como menciones de registro, comprobaciones sobre la certeza de una fecha y autenticaciones de firmas.

Sin embargo, el presente Convenio no se aplicará:

a) a los documentos expedidos por agentes diplomáticos o consulares;

b) a los documentos administrativos que se refieran directamente a una operación mercantil o  aduanera.

Por ejemplo, para los certificados de matrimonio expedidos por los Consulados de Rumania no será necesaria la apostilla, el sello consular otorga validez legal al documento.

Si el documento se ha expedido en un país que no ha adoptado el Convenio de La Haya y ha de surtir efecto en Rumania (o en el Consulado de Rumania), entonces la legalización seguirá la vía diplomática, con visados por la ruta: Ministerio de Asuntos Exteriores del país emitente, Consulado de Rumania en ese país, Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumania.

En ANA TRADUCCIONES puede solicitar más información sobre la Apostilla de la Haya y otro tipo de legalizaciones. A través de nuestros colaboradores de Rumania, podemos gestionar la obtención de la apostilla para documentos expedidos en Rumania.

(Actualizado el 10.09.2018)

Traducciones oficiales

¿Qué significa una traducción oficial?

La traducción con carácter oficial en España se puede realizar por tres vías:

  • Por cualquier representación diplomática o consulado del estado español en el extranjero.
  • Por la representación diplomática o consular en España del país del que es súbdito el interesado o, en su caso, del de procedencia del documento.
  • Por un TRADUCTOR JURADO debidamente acreditado en España.

En España, se considera que una traducción es jurada cuando lleva el sello oficial y la firma registrada del traductor jurado, especialmente habilitado para ello por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. No hace falta otro tipo de legalización, si el documento tiene que presentarse en territorio español.

Si la traducción tiene que hacer efecto en Rumania, es aconsejable una traducción realizada por un traductor jurado por el Ministerio de Justicia de Rumania (traducător autorizat). En este caso, es obligatoria la legalización consular o una legalización notarial apostillada.

Si la traducción al rumano de un documento en español se tiene que presentar en el Consulado de Rumania, es preciso que la traducción esté realizada por uno de los traductores acreditados en ese mismo Consulado. Cada Consulado tiene una lista con los traductores jurados por el Ministerio de Justicia de Rumania (traducător autorizați) cuyas firmas están registradas en el respectivo Consulado, lista que se puede solicitar a través del correo electrónico.

En este Gabinete del Traductor realizamos traducciones del rumano al español o del español al rumano, con efecto ante los organismos oficiales de España y Rumania:

  • Traducción jurada para España, por traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC).
  • Traducción jurada para Rumania, por traductor autorizado por el Ministerio de Justicia de Rumania, acreditado en los Consulados de Rumania en Madrid, Bilbao, Sevilla, Ciudad Real y Castellón de la Plana.
  • Traducción jurada del rumano al español, para otros países de habla hispana.

Antes de todo, recomendamos que la persona interesada en una traducción solicite previamente información detallada sobre los requisitos que tiene que cumplir para realizar los trámites administrativos. Lo mejor es ir directamente a la administración en cuestión, ya que ésta tiene la obligación legal de dar al ciudadano toda la información al respecto.

Para solicitar información y presupuesto, o para encargar una traducción, puede ponerse en contacto con nosotros al número de teléfono +34-650028599 o por correo electrónico: traducator.es.ro@ gmail.com.